Expresión es...

La Columna de Ulises Centeno

21 de septiembre de 2018 

 

Expresión es…

 

 

"Siempre es tiempo de mirarte a ti mismo con ojos nuevos

y darte la oportunidad de intentarlo una vez más."


Caruli

 

Ha comenzado un nuevo ciclo, un tiempo distinto, una posibilidad de nuevas ideas, cambios y ajustes, el momento propicio para: Renovarse, Recrearse, Reinventarse. Re-entusiasmarse.  

Recordaba que cuando estudiante de preparatoria, me causó asombro el significado etimológico de la  palabra “entusiasmo”. Esta proviene de dos raíces: “En” y “Theos”. Theos viene del griego “Dios” y significa tener un Dios dentro de uno mismo.

Hoy te invito a reflexionar a partir de esta carta de San Pablo a los Corintios (1 Corintios 12, 31-13, 13):

“Hermanos: Aspiren a los dones de Dios más excelentes. Voy a mostrarles el camino mejor de todos. Aunque yo hablara las lenguas de los hombres y de los ángeles, si no tengo amor, no soy más que una campana que resuena o unos platillos que aturden. Aunque yo tuviera el don de profecía y penetrara todos los misterios, aunque yo poseyera en grado sublime el don de ciencia y mi fe fuera tan grande como para cambiar de sitio las montañas, si no tengo amor nada soy. Aunque yo repartiera en limosnas todos mis bienes y aunque me dejara quemar vivo, si no tengo amor, de nada me sirve.

El amor es comprensivo, el amor es servicial y no tiene envidia; el amor no es presumido ni se envanece; no es grosero ni egoísta; no se irrita ni guarda rencor; no se alegra con la injusticia, sino que se goza con la verdad. El amor disculpa sin límites, confía sin límites, espera sin límites, soporta sin límites.

El amor dura por siempre; en cambio el don de profecía se acabará; el don de lenguas desaparecerá, y el don de ciencia dejará de existir, porque nuestros dones de ciencia y de profecía son imperfectos. Pero cuando llegue la consumación, todo lo imperfecto desaparecerá.

Cuando yo era niño, hablaba como niño, sentía como niño, y pensaba como niño; pero cuando llegué a ser hombre, hice a un lado las cosas de niño. Ahora vemos como en un espejo y oscuramente, pero después será cara a cara. Ahora sólo conozco de una manera imperfecta, pero entonces conoceré a Dios como él me conoce a mí. Ahora tenemos estas tres virtudes: la fe, la esperanza y el amor; pero el amor es la mayor de las tres.”

Creo que hoy como integrantes de una sociedad debemos recuperar nuestro entusiasmo e inspirarnos en el bien común, inculcar y contagiarnos de lo que posibilita vida y por tanto estar llenos de esperanza, sí de esa fuerza que nos llene de energía, sin dejar oportunidad  a los sentimientos o  pensamientos negativos que dan lugar al  conformismo. Sí ese que no nos permite transitar-vivir en las realidades de inseguridad que estamos viviendo, y poco a poco nos aleja del diálogo que propone, construye y  transforma. Y nos posiciona en un “cinismo social” e incluso  “institucionalizado” de no pasa nada.

Debemos recuperar el amor como virtud, que nos permita mirar al otro, reconocer al otro, no como número-estadística y deshumanizarnos, acostumbrándonos al envío masivo de rostros ensangrentados o al  “ejecutrometro” que un medio de comunicación estuvo utilizando y que en mi opinión no ayuda a solucionar el problema sino a alimentar el morbo.

 

Hoy como sociedad debemos:

  • Renovarnos
  • Recrearnos
  • Reinventarnos
  • Reconstruirnos
  • Re-entusiasmarnos

 

Porque vale la pena, que nuestros hijos disfruten de eso que tanto añoramos.

 

L.E. Carlos Ulises Centeno López

caruli76@gmail.com