La educación hoy

La columna de Gabriel Espinoza 

15 de mayo de 2018 

Gabriel Espinoza Muñoz

 

Feliz Día del Maestro

 

Irapuato ha sido y es una ciudad que se ha caracterizado por su pujanza, por ser semillero de gente luchona, por tener en la familia una fortaleza y por ser hospitalaria con las personas que vienen de visita o que vienen a hacer vida en nuestra ciudad.

Pero Irapuato, no ha sido siempre así como lo conocemos.

Querido lector: Le pido que se imagine cómo era Irapuato hace 50 años.

Mucho de lo que tenemos hoy no existía, imagínese una ciudad con pocas avenidas, sin centros comerciales, muchos de los fraccionamientos que hoy existen aún no existían, las familias eran numerosas y había poco acceso a servicios de salud o de educación.

Es en ese contexto que llegan a esta ciudad dos mujeres que darían un vuelco a la educación en el municipio. Una de ellas venía de Morelia, la otra de San Luis Potosí. Ambas, maestras jovencitas, venían con una clara misión, impulsar el establecimiento de la educación preescolar en Irapuato.

Así es como nacen el Jardín de Niños Independencia, fundado por la maestra Patricia Elizabeth Báez Campos y el Jardín de Niños Laura Domínguez fundado por la maestra Gemma Gamiño Moreno.

Platicar con la maestra Paty y con la maestra Gemma es un verdadero placer, conocer cómo nacieron muchos de los jardines de niños de nuestra ciudad y de nuestro estado es por demás interesante. Entre las dos tienen casi 100 jardines de niños fundados y otros tantos, que si bien no fundaron ellas, fueron precursoras a través de sus propios equipos docentes.

Imagínese usted a estas dos jovencitas caminando por las colonias y comunidades de nuestra región, tocando puertas de autoridades municipales, estatales y federales; visitando las casas para convencer a los padres de familia para que dejaran ir a sus niños a la escuela. Platican que los papás no creían en este nivel educativo que era nuevo y preferían  esperar para que entraran a primaria.  

Comenzar un jardín de niños hace 50 años era iniciar en un lugar prestado, un corral, bajo un árbol o un establo, cuando mejor les iba les prestaban una bodega, un cuarto o un tejabán. Así fue como ellas fueron las precursoras de la educación preescolar en la región, y gracias a ellas y muchas maestras más el día de hoy podemos llevar a nuestros hijos a recibir educación desde los 3 años.       

Y por qué hablar de estas dos maestras, pues porque este año ambas cumplen 50 años al servicio de la educación. 50 años de ser ejemplo de trabajo, de dedicación y de un infinito amor a su profesión.

Hoy que estamos celebrando a la figura del maestro en su día, que mejor que hacerlo  haciendo un reconocimiento puntual a maestras que viven cada día la pasión de ser docente; sin duda sé que al leer estas líneas, los maestros y maestras de la región y del estado se verán perfectamente representados por la maestra Paty y por la maestra Gemma.

Cada maestro, cada maestra tiene una historia de vida, tiene sueños, tiene aspiraciones, también tiene necesidades, frustraciones y preocupaciones; eso es parte de lo que hace grandes a nuestras maestras, pues aunque haya razones que pudieran desanimarlas, ellas siguen cada día con más ganas, más comprometidas con las escuelas de su sector.

Hoy cito los casos de las maestras Gemma y Paty para reconocer también el esfuerzo y dedicación de cada maestra de la región suroeste y del estado, no solo de preescolar sino de todos los niveles. Porque a lo largo del estado de Guanajuato podemos encontrar excelentes maestros, ya lo ha afirmado con toda razón nuestro gobernador “Los mejores maestros de México son los maestros de Guanajuato”.

Un maestro que se enamora de su profesión es como un faro, pues sirve de guía, sirve de referente, pero sobre todo sirve de fuente de luz que orienta con su ejemplo de vida.

Un buen maestro es aquel que da todo por sus alumnos, que todos los días busca nuevas formas de trabajo y que provoca en sus alumnos la necesidad de seguir creciendo. Que se prepara cada día para estar acorde con sus alumnos y no fallarles pues lo que más mueve a los alumnos es el testimonio.

Un buen maestro es aquel que conoce a sus alumnos, que sabe de sus motivaciones e intereses, que se preocupa por saber un poco más de cada uno de los niños y niñas que las familias ponen en sus manos.

Un buen maestro sabe que en sus manos tiene la posibilidad de ofrecerle a cada alumno una oportunidad de realizar sus sueños y trabaja codo a codo con ellos y con los padres de familia para que estos sueños se materialicen.

Tal vez, estimado lector, piense que soy demasiado romántico y que hay muchas cosas que pueden mejorar. Sin duda las hay, pero solo podremos seguir avanzando si nos comprometemos con nuestros maestros, si asumimos como sociedad el reto de reconocer ese trabajo que hacen día a día y sobre todo si vamos codo a codo acompañando el proceso de formación de nuestros hijos.

Hoy cumplimos 100 años de festejar el Día de Maestro, y qué mejor oportunidad de reconocer no solo a dos excelentes maestras como lo son las maestras Gemma Gamiño y la maestra Paty Baez, sino reconocer a cada una de las maestras del estado de Guanajuato; nuestro aprecio y admiración.

 

Feliz día del maestro.

  

Nos vemos en la siguiente entrega.