Prospectiva 

La columna de Gerardo Mosqueda

25 de septiembre de 2018

 

 

Bienvenido!
Ya nos vamos.


A unas semanas de que concluyeron los procesos electorales en nuestro país y se empezaron a dar a conocer los nombres de los nuevos actores de la política nacional se ha dado una especie de conducta colectiva de arrepentimiento... era muy importante que se diera un cambio radical en la estructura política del país, los niveles de desconfianza entre los mexicanos hacia la clase política en cualquiera de sus versiones... los legisladores mexicanos son los ciudadanos con mayor descrédito, sinónimo de corrupción y símbolo de referencia para hablar de hartazgo, los gobernadores son el referente de una nefasta descripción de todo lo que no está permitido hacer a un ciudadano y sin embargo también son el símbolo de la impunidad ( se puede hacer todo lo que se quiera hacer mientras tienen el control político en la entidad ).

Cuantas acciones impunes de los gobernantes, la esposa del presidente puede mentir acerca de la casa que “compró “ y las esposas de los gobernadores también pueden hacer los negocios que se les antoje, lucrar con los recursos que se destinan a atender a los mexicanos que más necesitan y sin embargo no hay manera de que se proceda legalmente contra ellos porque las labores de fiscalía reciben instrucciones de los propios ejecutivos de los estados... de ahí depende su nómina y por supuesto otras entradas de dinero que no es ganado profesionalmente, que no es producto de un comportamiento ético.

Llegamos a los límites... los gobernantes de sexenio que termina lograron que la sociedad coincidiera en manifestar un ya basta enérgico y contundente. Los mexicanos eligieron al discurso más repetido que haya existido en una contienda electoral en nuestro país, el de menos elocuencia, el de menos capacidad de comunicación y en contraste el de mayor manejo estratégico, el que entendió para que sirven los robots en las redes sociales. 

Estamos ante una nueva realidad: entre un presidente reducido a su mínima expresión, anulado en la comunicación política y un presidente electo ansioso de decir barbaridades a la sociedad. Urgido de empezar a atender sus prioridades, las de su proyecto, las de su antojo, las que salen de una visión de viejo hacendado dispuesto a mandar en todo y a ser la medida de todos los procesos políticos de nuestro país. 

Con una transición que no transita a ningún lado, ya estamos llenos de noticias que evidencian las mismas mañas, las mismas trácalas en las negociaciones y los mismos actores... mientras los temas relevantes del país siguen sin atenderse. 

La seguridad de la nación es un tema que queda en niveles de indefinición tanto en la capacidad de reacción, como la infraestructura, pero sobre todo en la ausencia de estrategias que inviten a la confianza tanto de los inversionistas como de los mismos padres de familia de nuestra sociedad mexicanos. 

Solo las autoridades deberían tener el monopolio de uso de la fuerza para reducir los índices de delincuencia dentro del país. La realidad es que ese monopolio lo tiene hoy los delincuentes con la complicidad de las autoridades, la complacencia o el miedo.

Como se puede atender de manera preventiva un estado como Guanajuato de más de cinco millones de ciudadanos con 6000 policías... con todas las suspicacias de complicidad y sin estrategias. 

Nunca habían muerto tantos mexicanos en crímenes dolosos como en este último sexenio y nunca habíamos escuchado a las autoridades dar la explicación de que esos temas son responsabilidades de otros, que son muertes entre los propios delincuentes o cualquier “balbuceo” para salir del paso a una entrevista mediática. 

Con los datos del propio sistema de seguridad nacional estamos ante una matanza histórica 21857 veintiún mil ochocientos cincuenta y siete muertos en ocho meses y el estado del país con más muertos es Guanajuato.

Como dijo el columnista: La pudrición política seguirá desbocada.

 

Hasta la próxima PROSPECTIVA.

José Gerardo Mosqueda Martínez,

Presidente del Instituto de Administración Pública de Guanajuato